Muchos de los que me
conocen en la universidad, el ICPNA y por las redes sociales saben que me llamo
Delita Sonia; pero que, mil veces, prefiero que me llamen Sonia. Se darán
cuenta que por obvias razones, o sea “hello”, ya saqué mi DNI azul,
dentro de unos años mi documento caducará y me seguirán llamando “Delita”.
Es que a veces los padres son
recontra crueles y poco originales poniendo nombres. Les doy un listado de
algunas razones por la que nuestros queridísimos eligieron ese nombre que a
muuuuuchos nos disgusta.
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| Foto de Internet. |
1. “Mi mamá me puso “Felipa” porque ella se llama así y yo
también llamaré igual a mi hija”. Díganme; ¿quién no quiso denunciar a su
padre/madre cuando tus compañeros en el cole te hicieron bullying por llamarte
Felipa, Prudencio, Nemesio o Delita?
2.
Los diminutivos. Según los padres prefieren ponernos un nombre en
diminutivo; porque dizque se nos ve tan tiernos cuando nacemos. Somos su
tesoro, su corazón de melón, su “wawa”, su ñaña(o). ¡Oh por dios!, acaso no se
dan cuenta que un día vamos a crecer y ya no nos podrán llamar:
“Anita”, “Aurorita”, “Delita”, “Milagritos”,
"Carlitos", "Jaimito", "Pedrito",etc.
3. Nombre de ex. Siempre las mamás o los papás tienen presente
a sus ex; y con más razón si se trata de la primera persona que se enamoraron,
por la/el que derramaron más de una lágrima e hicieron más de una locura.
4. Nombre de telellorona. Las
madres son archirecontramegaFANÁTICAS de las telenovelas; porque dicen que las
hace viajar a un mundo ideal donde el amor, la paz y la verdad siempre triunfan
por sobre todas las cosas. Awww…, hermoso, ¿no? Bahhhh...Cuando nacemos no
dudan en ponernos el apelativo de algunas de sus protagordistas favoritas(os).
En su repertorio elegido siempre están las “Marias”: María Fernanda, María
Mercedes, Mari Mar, María la del Barrio, María de los ángeles, etc. O los
“Fernandos”: Carlos Fernando, Luis Fernando, Fernando José, José Fernando. Es
que a nuestras madres se les ocurre cada cosa.
5. Y lo peor. Nombre de calendario. En años muy remotos, nuestros
abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, y así sucesivamente, tenían la costumbre de
poner a sus hijos un nombre de acuerdo a la fecha de su nacimiento. Por
ejemplo, si fuiste bien piña y naciste justo un 30 de agosto, el día en que los
devotos conmemoran el nacimiento de Santa Rosa de Lima; tus padres te ponen de
la misma forma que la Santa. Y si naciste un 25 de diciembre justo a las
00:00; te llaman “Jesús”, “El Mesías”, "El Hijo Salvador" o quién
sabe tal vez “Navidad”.
Futuras madres o padres, sean un
poquito más originales. Pueden buscar en el navegador nombres más bonitos y sus
hijos no los odiarán tanto. En mi caso, ya estoy resignada, llámenme como
deseen. Además, pensándolo bien, creo que mi nombre va, en algo, conmigo,
porque aunque ya tenga más de 18 años, tengo el espíritu de niña “tranquila” y
molestosa a la vez, y como mi mismo nombre en diminutivo, también soy pequeña.
Aunque los años sigan pasando y las arrugas sean la evidencia del tiempo
recorrido, siempre seré “Delita”.

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